Desde hace más de 10 años tengo la suerte de documentar bodas con una mirada sincera y natural. Me encanta fijarme en lo que pasa desapercibido: una sonrisa, una mirada, un gesto que solo dura un segundo y que merece ser recordado.
Creo profundamente que cada pareja tiene su propio modo de vivir el día, y por eso me adapto a vuestra energía y a lo que necesitáis. Trabajo de forma tranquila, natural y sin interferir, para que podáis disfrutar sin pensar en la cámara.
Cuido cada detalle, porque sé que este reportaje será parte de vuestra historia durante toda la vida.